El virus de la rabia y el virus de la comunicación

El virus de la rabia y el virus de la comunicación

 
 

Con motivo del caso de rabia (la enfermedad infecciosa más letal que se conoce) tenemos a los medios de comunicación haciéndose eco del proceso, actualizando la noticia y creando contenidos acerca de la enfermedad con el objetivo de tener informada a la población. También los  medios veterinarios siguen la noticia, desde un punto de vista más científico y, como no, más reivindicativo.

La reivindicación es desde hace años la misma, la vacunación obligatoria y con criterios comunes en todo el territorio nacional. Fernando Fariñas en un reciente artículo exponía brevemente la situación de la vacunación de rabia en España con una estimación en algunos casos de un preocupante 45% de tasa de vacunación (aunque existen estimaciones más dramáticas para las comunidades donde no es obligatoria la vacunación). De todos es conocido que una tasa de vacunación por debajo del 70% de la población no permite que se instaure una sólida inmunidad de grupo.

 
 

¿Podemos aprovechar la situación para insistir?

Desde luego. En estas desgraciadas situaciones es cuando las personas nos sentimos más sensibilizados con un tema (el efecto "levantar el pie del acelerador" cuando vemos un accidente en la carretera). Nos damos cuenta de que puede pasar. Y lo peor de todo, nos puede pasar a nosotros.

El sector veterinario de centros sanitarios de animales de compañía se debería tomar como una responsabilidad levantar la voz en estas situaciones, porque en este sector trabajan los profesionales más autorizados para informar y opinar sobre la vacunación antirrábica.

Y no hablamos a nivel institucional. Eso ya se realiza desde colegios y asociaciones y tiene un alcance bastante circunscrito a los que integramos el sector veterinario. Nos referimos a hacer llegar al público, a nuestros clientes y a todos los ciudadanos, nuestra opinión autorizada y basada en evidencias científicas. Es lo menos que podemos hacer por la salud de animales y personas y el papel que nos toca desempeñar.

Además, es una forma de tener a nuestro favor a la opinión pública, y a través de ella ejercer presión a quienes deben tomar las decisiones.


¿Cómo mi centro veterinario puede hacer que algo cambie?

Un centro no. Deberíamos de concienciarnos del poder que tenemos como sector. Disponemos, entre todos, de miles de páginas web, miles de páginas de Facebook, varios cientos de cuentas de Instagram, unos cuantos cientos de cuentas de Twitter y Linkedin, varios canales de YouTube y muchos contactos con medios de comunicación locales que pueden servirse de nuestros conocimientos para dar una información más precisa y veraz. Así se puede llegar a millones de personas.

Hagamos saber a la población el despropósito, desde el punto de vista sanitario, que supone tener 17 normativas diferentes, lo que implica en riesgo y, por qué no decirlo, en incomodidades cuando un animal se traslada.

Ten en cuenta que los clientes de la clínica veterinaria suelen tener en gran estima las recomendaciones y opiniones de su veterinario. Este es un momento adecuado para emplear esta influencia.

Descárgate aquí los materiales para difundir o para inspirarte en los mensajes que puedes lanzar.

Autor: Javier Nuviala